Qué he sacado con quererlo...
"Ay, ay, ay..."
Siento un dolor ni tan pequeño, ni tan grande...Es por haber caído en la osada ceguedad de esperar querer a alguien que se encuentra a cientos de km. de aquí, que no sabe ver más allá de sus propias narices y cuya soledad lo estaba desesperando. Por un momento logré que viera y valorara lo que soy, pero sólo fue eso...Por un momento.
"Cómo cambia el calendario...
Cambia todo en este mundo ay, ay, ay..."
Así es...Cambia todo, pero es increible cómo cambiaron sus sentimientos. Ésto fue evidencia suficiente para darme cuenta que me había mentido y que mis sentimientos no significaron nada para él: Por no conocerme lo suficiente, me trataba de forma insensible. Luego de ver en parte quien soy, demostró preocupación y afecto. Sin embargo, al hacerle probar lo que él me hacía sentir en un principio con sus insolencias, se indignó conmigo y me relegó a los últimos puestos de su lista de candidatas amorosas...
"Hortelano tu plantío...
No ha cambiado con el tiempo ay, ay, ay..."
No conocía hombre tan terco que tuviera tantas ganas de estar acompañado (aparte de creer que tiene todas las cosas bien claras), pero que nunca aprenderá a entregarse al dinámico e imprevisible fluir del amor. Lo que prefiere es teorizar acerca de lo "inteorizable" e intentar validarlo al lado de una mujer que cumpla los requisitos y/o criterios que él establece. Si el amor de una mujer no genera cambios en su ser es porque sabe amarse a sí mismo solamente.
"Qué he sacado con quererte...
Clavelito florecido (y pretensioso) ay, ay, ay..."
Quizás al mostrarle mis sentimientos, él olvidó sus temores e inseguridades con tal de conseguir la atención de una fémina que sí le provocaba interés. ¿Qué he sacado con quererlo?: Menos que la nada misma.
"Pero tú palomo ingrato...
Ya no arrullas en mi nido ay, ay, ay..."
Oh!...Por suerte, él alcanzó a ser para mí un palomo ingrato y no un gavilán que me sacara las entrañas y me dejara abandonada arriba de un monte con tal de que me confundieran los siete elementos...
Ay de él! Que yo le abandono silenciosa sin que se de cuenta aún (parece), para no interrumpir su presente felicidad: Yo paso a convertirme en uno de sus inertes recuerdos y consagro su liberación definitiva de mi corazón y de mis pensamientos así como lo vaticiné a través de esta ficticia historia, específicamente en su parte final: 10' 12''.


